martes, 12 de enero de 2010


El 9 de noviembre de 1989 cayó el muro de Berlín. Tras muchos años de protestas e intentos de apertura, el gobierno de la República Democrática de Alemania permitió a los ciudadanos circular libremente a la parte oeste deBerlín, y del mismo modo, permitir a los occidentales pasar al este de la ciudad. Pese a que fue un decisión que la directiva comunista tardó en tomar, los acontecimientos finales se sucedieron mucho más rápido de los que elpolitburo tenían previsto.
A principios de noviembre, el partido comenzó a estudiar un borrador para la regulación de los viajes al exterior, permitiéndolos. Tras varios días de anuncios, se convocó una rueda de prensa para explicar las nuevas medidas que elgobierno tenía pensado introducir. Se trataba tan sólo de una revelación de intenciones, no un anuncio oficial.

El encargado de realizar la rueda de prensa fue Günter Schabowski, miembro del politburo, al que se le dieron unas directrices y un guión sobre lo que tenía que decir, pero no exactamente lo que tenía que decir. Schabowski se limitó a leer el proyecto de ley que le había facilitado el consejo de ministros:
"Los viajes privados al extranjero se pueden autorizar sin la presentación de un justificante — motivo de viaje o lugar de residencia. Las autorizaciones serán emitidas sin demora. Se ha difundido una circular a este respecto. Los departamentos de la Policía Popular responsables de los visados y del registro del domicilio han sido instruidos para autorizar sin retraso los permisos permanentes de viaje, sin que las condiciones actualmente en vigor deban cumplirse. Los viajes de duración permanente pueden hacerse en todo puesto fronterizo con la RFA."
Al finalizar, un periodista italiano le preguntó que desde cuando entrarían en vigor esas medidas. Schabowski, sin saber exactamente que decir, revisó levemente sus apuntes y contestó: "Inmediatamente".

Esa misma tarde miles de ciudadanos del este se presentaron en los puntos de control exigiendo a los guardias que los dejaran pasar. Estos no tenían ninguna orden quepermitiese el acceso, pero tras varias horas, y sólo por la presión popular, los guardias abrieron los pasos terminando así con 28 años de separación de la ciudad.

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